El alpinista, de 71 años y con más de medio siglo de experiencia, sufrió una caída cuando regresaba con dos compañeros tras completar una vía ferrata en Cortina d’Ampezzo
Había recorrido montañas durante prácticamente toda su vida y conocía especialmente bien los Alpes y los Pirineos. Esta semana, una nueva salida llevó a Francisco José Infer hasta los Dolomitas, en el norte de Italia. Allí, después de completar junto a otros dos montañeros la vía ferrata Ra Bujela, el valenciano sufrió el accidente que acabaría costándole la vida cuando el grupo emprendía el camino de regreso.
El accidente
El grupo se encontraba en las inmediaciones del refugio al que se dirigía cuando Infer perdió el equilibrio y resbaló por un canal de fuerte pendiente. Sus dos compañeros alertaron inmediatamente a los servicios de emergencia y hasta la zona se desplazó un equipo médico a bordo de un helicóptero, según la información publicada por medios locales italianos.
La intervención, sin embargo, no pudo cambiar el desenlace. Los equipos desplazados hasta el lugar no pudieron salvar al montañero valenciano, que tenía 71 años. El accidente se produjo en el entorno de Cortina d’Ampezzo, uno de los grandes destinos de montaña de los Dolomitas y una zona que Infer conocía dentro de su extensa experiencia alpina.
Su muerte ha causado una profunda impresión entre quienes compartieron con él expediciones, escaladas y años de montaña. No se trataba de un aficionado ocasional: acumulaba más de medio siglo de experiencia y había ejercido como instructor de la Escuela Nacional de Alta Montaña (ENAM), además de estar vinculado a su delegación valenciana.
Una vida escalando
Su trayectoria permite recorrer también varias décadas del montañismo valenciano. En 1972 ascendió al Matterhorn, el mítico Cervino situado en la frontera entre Suiza e Italia y una de las montañas más reconocibles de los Alpes. Apenas dos años después participó en una expedición a Groenlandia, en la que, con solo 19 años, era el miembro más joven del grupo.
Los Alpes ocuparon un lugar destacado en su vida, pero también los Pirineos. Según recuerda su familia, había ascendido prácticamente todos los picos de más de 3.000 metros de esta cordillera. En la Comunitat Valenciana dejó igualmente su firma en la roca como aperturista de diferentes vías de escalada, una faceta por la que era conocido dentro del mundo montañero.
Fuera de las cumbres, Infer desarrolló su carrera profesional como interventor en la Conselleria de Sanidad y llevaba ya varios años jubilado. La noticia ha golpeado especialmente a sus hijos, Antonio y Elisa, que durante los últimos días están recibiendo numerosos mensajes de personas que conocieron a su padre. Desde Sol Escalada València han recordado tanto su experiencia como alpinista como su carácter amable, su carisma y su calidad humana.
La familia centra ahora sus esfuerzos en completar los trámites necesarios para repatriar el cuerpo desde Italia, algo que espera poder conseguir en los próximos días. Tras una vida ligada a paredes, cumbres, viajes y compañeros de cordada, su hijo Antonio resume el recuerdo que deja Francisco José Infer mucho más cerca de casa: “Ha sido un gran padre y mejor abuelo. Deja huella en lo más profundo de nuestros corazones”.
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