Tras 17 años viviendo de alquiler en el mismo inmueble, la movilización de decenas de personas ha permitido aplazar temporalmente el lanzamiento
El desahucio de Daniel González, profesor e investigador de la Universitat de València que reside desde hace 17 años en una vivienda de Burjassot, ha quedado paralizado temporalmente este miércoles después de una mañana marcada por la concentración de decenas de personas frente al inmueble.
Decenas de personas
La protesta había sido convocada por el Sindicat d’Habitatge de València ante la previsión de que durante la mañana acudiera al domicilio la comisión judicial encargada de ejecutar el lanzamiento.
Desde primera hora, decenas de personas se concentraron a las puertas de la vivienda para respaldar al inquilino e intentar evitar que tuviera que abandonar el inmueble. Finalmente, el desahucio ha sido paralizado durante al menos diez días.
González vive en esta casa de Burjassot desde 2009. Según sostiene el propio afectado, durante estos 17 años ha abonado puntualmente el alquiler y no ha dejado ninguna mensualidad pendiente.
Durante ese periodo, la propiedad del inmueble ha pasado por diferentes manos hasta llegar a su actual propietario, que ha reclamado que el inquilino abandone la vivienda.

Diez días de margen
El conflicto por la vivienda arrastra además un largo recorrido por los tribunales. El procedimiento judicial se ha prolongado durante años y, aunque González obtuvo anteriormente dos resoluciones favorables, finalmente la justicia ha dado la razón a la actual propiedad.
La situación había llevado al vecino de Burjassot a preparar ya sus pertenencias y organizar la mudanza ante la posibilidad de tener que dejar este miércoles la casa en la que ha vivido durante buena parte de las últimas dos décadas.
La concentración convocada frente al inmueble acompañó las horas previas al lanzamiento. Desde uno de los balcones podía verse además un gran cartel contra los desahucios colocado en apoyo al afectado.
La jornada ha terminado, por ahora, sin que Daniel González tenga que abandonar la vivienda. La paralización conseguida es temporal y concede un margen mínimo de diez días, por lo que el procedimiento continúa pendiente de lo que ocurra una vez finalice ese plazo.
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