Psicólogos expertos en infancia y adolescencia alertan de que el entorno digital está amplificando la comparación, el miedo al rechazo, el autodiagnóstico y la fragilidad emocional en una etapa clave del desarrollo
- El Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ha reunido a expertos en psicología infantojuvenil, neuropsicología, trauma, redes sociales y acoso escolar en el seminario “Aprende de los mejores: Cuando la identidad se convierte en conflicto: claves para intervenir en adolescencia”, celebrada en Madrid.
- Según estudios recientes el 54,7% de los jóvenes afirma haber tenido problemas de salud mental en el último año, la ansiedad alcanza al 39,8% y el 87,5% declara haber sentido soledad no deseada.
- La doctora Silvia Álava advierte de que “el cerebro del adolescente no ha cambiado; lo que ha cambiado es el entorno en el que se desarrolla” y defiende que la respuesta debe pasar por la prevención, la alfabetización emocional, el pensamiento crítico, el acompañamiento familiar y la educación digital con base psicológica.
Madrid 7 de mayo de 2026.- Los adolescentes no han cambiado, pero el contexto en el que crecen sí. Su identidad, su autoestima y su necesidad de pertenencia ya no se construyen solo en la familia, la escuela o el grupo de iguales, sino también en un entorno digital permanente, medido en likes, comentarios, seguidores, filtros, algoritmos e inteligencia artificial.
Esta ha sido una de las principales conclusiones del seminario “Aprende de los mejores: Cuando la identidad se convierte en conflicto: claves para intervenir en adolescencia”, organizada por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) en Madrid, que ha sido inaugurado por Raquel Valverde, directora general de ISEP y ha reunido a psicólogos expertos en infancia, adolescencia, neuropsicología, trauma, redes sociales y acoso escolar para abordar los nuevos retos de la salud mental infantojuvenil.
La dimensión del problema aparece reflejada en el Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025 del Centro Reina Sofía de Fad Juventud, la salud mental y el bienestar emocional de adolescentes y jóvenes ocupan ya un lugar central en el debate social. El informe advierte de que, aunque algunos indicadores generales de salud han mejorado, persisten malestares especialmente relevantes en estas edades: el 54,7% de los jóvenes de 15 a 29 años afirma haber tenido problemas psicológicos, psiquiátricos o de salud mental en el último año, y síntomas como la ansiedad, el cansancio, la falta de energía, la apatía o la soledad no deseada siguen muy presentes. En concreto, la sensación de ansiedad o ataques de ansiedad experimentados con frecuencia ha pasado del 31,4% en 2021 al 39,8% en 2025, mientras que el cansancio, la falta de energía y la apatía afectan con frecuencia al 52,3% de los jóvenes.
Una identidad construida bajo exposición permanente

Durante la ponencia principal, Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud y especialista en psicología sanitaria, educativa e infantojuvenil, ha explicado que “el cerebro del adolescente no ha cambiado; lo que ha cambiado es el entorno en el que se desarrolla”, La experta advirtió que la identidad adolescente ha pasado de construirse en espacios relativamente privados a hacerlo en público y con métricas visibles. “La validación social, en forma de likes, comentarios o seguidores, influye directamente en el comportamiento de los adolescentes y puede condicionar su autoestima”, ha explicado.
Según Álava, uno de los riesgos es que la necesidad de pertenencia quede condicionada a dinámicas de exposición, comparación y aprobación externa. Publicar se ha convertido para muchos adolescentes en una forma de validarse: si algo no obtiene respuesta, puede vivirse como si no tuviera valor. “Lo importante es descubrir qué consigue más likes, no quién soy yo”, apuntó durante su intervención.
Filtros, cosmética e IA: nuevos factores de presión
La presión estética aparece cada vez antes. Según los datos expuestos por Álava, el 35% de las niñas entre 9 y 12 años en España utiliza cosmética y el 70% de los menores de 12 años ya usa maquillaje. A ello se suma la presión de los filtros, que modifican la estructura facial en una edad de cambios físicos y construcción de la identidad, con posibles efectos sobre la insatisfacción corporal y facial.
La jornada también abordó el impacto de la inteligencia artificial en la adolescencia. Según el 6º estudio de Empantallados y GAD3 citado en la presentación, un tercio de los adolescentes pregunta a la IA por cuestiones personales. Para Álava, este dato obliga a reforzar el papel de los adultos de referencia: el proceso de autoconocimiento no puede delegarse en una herramienta tecnológica. “No podemos externalizar el proceso”, defendió.
La experta también alertó del autodiagnóstico en redes sociales, donde muchos adolescentes han pasado “del Dr. Google a TikTok”. El riesgo, explicó, es confundir una etiqueta con un diagnóstico clínico: la etiqueta puede ayudar a nombrar lo que se siente, pero también puede reducir la identidad del adolescente a una sola categoría.
Redes sociales, cerebro adolescente y vínculos frágiles
La dimensión relacional del problema fue abordada por Luis Torres Cardona, psicólogo sanitario especialista en infancia y adolescencia y profesor del Máster en Psicología Clínica Infantojuvenil de ISEP, en su ponencia “Del espejo al algoritmo: construcción del yo en redes sociales”. Torres explicó que las redes sociales se han convertido en un espacio central de socialización adolescente, donde muchos jóvenes se enfrentan a una doble presión: ser ellos mismos y, al mismo tiempo, encajar, gustar y obtener reconocimiento.
La mirada neuropsicológica corrió a cargo de Natalia Ortega de Pablo, psicóloga sanitaria especialista en infancia y trauma y docente de ISEP, que explicó que la adolescencia es una etapa especialmente sensible porque conviven una alta intensidad emocional, una fuerte necesidad de pertenencia y una corteza prefrontal todavía en desarrollo. En un contexto digital marcado por la inmediatez, los estímulos constantes y la gratificación rápida, esto puede aumentar la impulsividad, dificultar la tolerancia a la frustración y hacer más complejo el manejo del rechazo.
Esta realidad conecta con los dos últimos informes de Unicef y de la Fad en los que se destaca que se señala que el 94,8% de los adolescentes dispone de móvil con conexión a Internet y que el 58,4% duerme con el móvil o la tablet en la habitación. A ello se suma que el 47,6% de los jóvenes declara problemas frecuentes de concentración, el 42,3% problemas para dormir y el 39,8% sensación de ansiedad o ataques de ansiedad.
Acoso escolar: cuando la identidad se convierte en diana
El acoso escolar y la exclusión identitaria fueron abordados por Andrés Bellido, catedrático de Educación, psicólogo especialista en prevención del acoso escolar y docente de ISEP. Bellido situó el foco en el entorno escolar, donde la identidad puede convertirse en motivo de aceptación, rechazo o ataque. “Cuando la identidad está tan expuesta, el rechazo duele más y llega más lejos”, señaló.
Según el informe “Infancia, adolescencia y bienestar digital”, elaborado por UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Ingeniería en Informática y Red.es, la victimización escolar no se limita a una agresión puntual, sino que incluye daños físicos, verbales, sociales o emocionales en el contexto educativo y puede afectar al desarrollo personal y académico. El estudio sitúa la prevalencia de victimización escolar en el 25%, con mayores tasas en la ESO, donde alcanza el 27,2%, y señala que quienes la sufren presentan un malestar emocional casi cuatro veces mayor que el resto —31,2% frente a 8,5%—. En el entorno digital, la cibervictimización incluye insultos, hostigamiento, difusión de rumores o exclusión intencional de grupos virtuales, conductas que pueden afectar seriamente a la autoestima y a las relaciones sociales.
La respuesta de la psicología: prevenir, acompañar y enseñar a pensar

La jornada finalizó con una mesa redonda moderada por Timanfaya Hernández Martínez, decana-presidenta del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, bajo el título “¿Qué debe hacer la psicología ante las nuevas narrativas identitarias?”. Los expertos coincidieron en que la intervención psicológica debe adaptarse a un contexto atravesado por la digitalización, la polarización, la sobreexposición y la aparición de nuevas formas de malestar adolescente.
La conclusión compartida fue clara: el reto no consiste en negar la realidad digital, sino en dotar a adolescentes, familias y centros educativos de herramientas para comprenderla, regularla y convertirla en un entorno menos dañino. La psicología infantojuvenil, señalaron, debe ayudar a los adolescentes a diferenciar validación externa e interna, regular sus emociones, construir vínculos seguros, desarrollar pensamiento crítico y recuperar espacios de diálogo, espera, presencia y contacto real.
Acerca del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP)
Centro internacional líder en formación de posgrado y en intervención multidisciplinaria en psicología, neurociencia, educación y logopedia, perteneciente al grupo educativo metrodora. Se trata de un centro de alta especialización con titulaciones propias, vocación internacional —el 70% de sus alumnos son de Hispanoamérica— y una trayectoria de 43 años formando a profesionales de la salud mental. Por sus sedes de Madrid, Barcelona y Valencia, y sus más de 50 programas educativos, han pasado más de 40.000 profesionales de más de 35 nacionalidades. Cuenta con más de 450 docentes todos profesionales en activo y tiene más de 1.700 acuerdos para prácticas y más de 90 convenios con universidades y asociaciones internacionales. Sus formaciones están avaladas por la Universidad EUNEIZ y cuentan con el certificado de calidad CUALIFICAM, de la Fundación para el Conocimiento de Madridmasd, de la Comunidad de Madrid.
Más información en https://www.isep.es/
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