La víctima logró respirar al abrir con los dientes un agujero en la bolsa, mientras la Policía busca a un segundo implicado
Un pequeño agujero abierto a mordiscos en una bolsa de plástico pudo marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Un hombre de 52 años pasó toda una noche atado de pies y manos sobre un colchón, en un terraplén junto al barranco del Salt de l’Aigua de Manises, después de recibir una brutal paliza. Un mes más tarde, la Policía Nacional ha detenido a un sospechoso mientras busca a un segundo implicado.
Una noche en el barranco
El hombre fue localizado pasadas las seis de la mañana del 2 de julio en una zona próxima a un polígono industrial. Estaba ensangrentado, con lesiones por todo el cuerpo y una bolsa ajustada alrededor de la cabeza. Según ha adelantado LAS PROVINCIAS, consiguió abrir con los dientes un pequeño orificio que le permitió respirar durante las horas que permaneció inmovilizado.
La persona que lo encontró reside en las inmediaciones y conocía tanto a la víctima como al único arrestado hasta el momento. Tras escuchar gritos, se acercó hasta el terraplén, desató al hombre y avisó al 112. Los investigadores lo han interrogado en varias ocasiones, aunque no han hallado indicios que lo relacionen con la agresión.
Pese a presentar fracturas, heridas abiertas y señales de las ataduras en las extremidades y el cuello, la víctima rechazó recibir atención hospitalaria y tampoco quiso formalizar una denuncia. Ante los agentes dejó claro que conocía a los responsables y que pretendía localizarlos por su cuenta.
Una casa disputada
La investigación apunta a que el origen del ataque se encuentra en una vivienda abandonada de Manises. El hombre habría entrado a vivir en ella mientras el anterior ocupante, que también se encontraba allí sin autorización, permanecía en prisión por otro asunto. Al conocer que otra persona se había instalado en la casa, este habría decidido recuperarla por la fuerza.
De acuerdo con las pesquisas recogidas por LAS PROVINCIAS, el ahora detenido y un segundo hombre habrían golpeado a la víctima, la maniataron y le colocaron la bolsa antes de abandonarla en el barranco. La forma en la que fue dejada allí lleva a los investigadores a considerar que asumieron la posibilidad de que muriera asfixiada.
Las cámaras dieron pistas
El grupo de Atracos de la Policía Nacional inspeccionó el colchón, las cuerdas y la bolsa, donde recogió muestras biológicas. También solicitó la colaboración de la Policía Local de Manises para revisar cámaras de seguridad y reconstruir el traslado de la víctima hasta el terraplén.
Esas diligencias permitieron detener este miércoles a un hombre de 30 años como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa. La Policía continúa buscando al segundo implicado y tratando de completar una investigación dificultada por la actitud del propio agredido, al que varios vecinos aseguran haber visto posteriormente merodeando por la vivienda mientras buscaba a quienes le atacaron.
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