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El mercado del lujo apuesta por relojes con historia y diseños exclusivos

Relojes con historia, modelos descatalogados y diseños difíciles de encontrar ganan protagonismo en el mercado del lujo

– El efecto vintage: del regreso de ‘El diablo se viste de Prada’ al auge del lujo ‘pre-owned’

La vuelta de ‘El diablo se viste de Prada’ ha reactivado algo más que la nostalgia por Miranda Priestly, los pasillos de Runway o ese imaginario en el que la moda funciona como lenguaje de poder, aspiración y pertenencia. Su regreso coincide con un momento en el que el lujo vuelve a mirar hacia lo vintage.

Casi dos décadas después del estreno de la primera película, el contexto del lujo ha cambiado de forma significativa. La novedad sigue siendo relevante, pero convive cada vez más con el interés por diseños icónicos, referencias descatalogadas y objetos con una historia previa.

En este escenario, el ‘pre-owned’ ha dejado de ocupar un lugar secundario para consolidarse como una de las vías de crecimiento más interesantes del sector. Diversos informes sectoriales apuntan a que el mercado mundial de reventa podría alcanzar los 310.000 millones de euros en 2030.

El auge del ‘pre-owned’ coincide con el creciente peso de los consumidores más jóvenes en el mercado del lujo. Según McKinsey, el gasto de la Generación Z está creciendo dos veces más rápido que el de generaciones anteriores y se espera que supere al de los baby boomers en 2029. Este crecimiento se explica, en parte, por una transferencia de riqueza desde estos últimos hacia Gen Z y millennials.

Sin embargo, captar a estos nuevos consumidores resulta cada vez más complejo. Son generaciones con más acceso a información, más opciones de compra y una mayor capacidad para detectar discursos de marca poco auténticos. Además, para los Gen Z y millennials la exclusividad se ha convertido en uno de los principales motores para aumentar su gasto en lujo, de acuerdo con los datos del informe The State of Fashion 2026.

Esta búsqueda de diferenciación ayuda a explicar el crecimiento del mercado de segunda mano, donde los consumidores jóvenes encuentran acceso a piezas icónicas. En moda, este fenómeno se refleja en el interés por firmas como Chanel, Dior o Loewe, cuyas piezas más reconocibles mantienen una fuerte capacidad de atracción en el mercado de lujo de segunda mano.

Los datos introducen, además, un matiz relevante. En el caso de los menores de 35 años, el carácter diferencial de una pieza pesa más como motivación de compra en reventa que entre los compradores de más edad. En un momento en el que la moda y el lujo vuelven a mirar a sus iconos, poseer una pieza con trayectoria se convierte también en una forma de construir estilo personal. No se trata solo de acceder a una marca, sino de encontrar diseños con identidad o modelos que ya no están disponibles. Un comportamiento que también se traslada a categorías como alta relojería y joyería, donde el interés por piezas con recorrido continúa creciendo.

CONFIANZA

El crecimiento del mercado ‘pre-owned’ ha ido acompañado de controles más estrictos en torno a la autenticidad, la procedencia y el estado de conservación de las piezas, que han contribuido a generar mayor confianza en este tipo de adquisiciones.

Esta exigencia resulta especialmente relevante en relojería. Un reloj con vida previa permite acceder a modelos icónicos, referencias descatalogadas o piezas de colección que mantienen su valor precisamente por su trayectoria. Pero, al mismo tiempo, exige garantías: revisión técnica, trazabilidad, certificación y conocimiento experto.

Propuestas como RABAT Certified Pre-Owned responden a este nuevo contexto del lujo, combinando certificación, autenticación y revisión técnica para ofrecer relojes pre-owned y vintage con garantías. A través de un acompañamiento experto, la firma permite acceder a relojes con historia trasladando al mercado de segunda vida los mismos códigos que definen la alta relojería: precisión, transparencia y respeto por el valor real de cada pieza.

Este auge del ‘pre-owned’ confirma una nueva manera de entender el lujo, menos ligada a la idea de estreno y más cercana al criterio, la autenticidad y la permanencia. En moda, joyería o relojería, el valor de una pieza ya no depende solo de su novedad, sino de su capacidad para conservar significado, despertar deseo y seguir dialogando con el presente.


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